Si llega el día en el que hace 4 años que ha muerto tu colega, a veces no es tan fácil saber qué hacer. A veces, y lo más fácil, es visitar el sagrado lugar de donde se lanzó y donde queda el recuerdo de sus cenizas.
Te das cuenta que en 4 años la cosa cambia mucho y ya no recuerdas con quien querías visitar ese sitio. Así que lo haces, y entretienes el camino con conversaciones absurdas que hagan olvidar el porqué de la caminata hasta ese destino tan raro.
Llegas y debates sobre cual es la roca exacta donde se estampó; aunque simplemente sea para saber dónde dejar el ramo de flores que has recogido en el camino. Al final quitas hierro al asunto y dices que "qué más da" y lo dejas allí donde te plazca.
No hemos hablado del tema, hemos bajado andando rellenando el significado del paseo con una puesta en punto de nuestras vidas, que "cómo te va" y todo eso.
Y luego, luego vuelves a quedar, intentando ignorar este maldito día, y bebes un poco de cerveza, brindando en silencio, pensando qué hubiera sido si hubieras seguido vivo. Pienso a ratos, que quizás ya no fuéramos tan amigos, como no lo soy de la misma gente de la que era entonces o cualquier cosa, pero claro que ahora no se puede saber.
Pero la cosa es que tú y yo, quien hemos hecho este pequeño recordatorio en silencio, hemos visitado un bar que ya no recordábamos, y hemos jugado al bingo, como hacía años que no lo hacíamos, y sin quererlo hemos vuelto 4 años atrás, y en silencio, nos hemos mirado, en ese pequeño ritual y hemos sabido que lo que estábamos haciendo no era casual.
Está bien no caer en dramatismos, bastante nos pesa la vida ya. Sí, somos frías y demasiado poco falsas para montar ningún drama, y lo único que nos queda, supongo, será recordarte con pequeñas cosas, pero sin morir en el intento.
No, en 4 años, hoy ha sido la primera vez en la que no hemos llorado, y una vuelve a casa entera, como dándole la vuelta. Y eso, eso también le sienta bien a una, sí señor.
Joder, y que te recuerdo y tiemblo semanas antes de este maldito día, pero cada vez creo que estoy más cerca de tu deseo, y es que ya no se me parte el pecho de maldecir tu muerte, llorar y fustigarme; cada vez estoy más cerca de recordarte con amor y cariño, y sin tanto drama.
El luto está acabando poco a poco... creo.
0 garraxi:
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