Nos despertamos en la cama un miércoles por la mañana. Me confesaste que había sido un polvo "de puta madre". Yo me avergoncé mucho, porque no sé aceptar cumplidos y menos devolverlos, así que me quedé callada a tu lado. En cambio, sabía perfectamente que había sido un gran polvo, así que decidí repetirlo para que nos supiera a más.
Los días después fueron maravillosos, trajiste tarta de fresas para desayunar y una vez bebimos vino en la cama. También saltaste desnuda en la cama cantando canciones en inglés que yo no conocía, y yo me reía como una loca.
Me contaste que una vez estuviste en Cracovia y bebiste tanto vodka que desde aquella vez no has vuelto a probarlo, que fumaste opio en Turquía, y hablaste de los hombres buenos con los que te acostaste en el camino.
Así contabas tú las cosas, como se te venían. Hablabas de viajes sin parar y una vez sacaste un instrumento muy raro que nunca supiste tocar bien, le dabas a las cuerdas sin sentido y cantabas una canción en un idioma que habías inventado tú. Se me quedó el estribillo clavado.
Y luego, un lunes te despertaste y me dijiste que tenías que marchar. Yo me quedé callada y pequeña, sentada en el sofá y vi cómo salías por la puerta. Me vestí porque de repente hacía mucho frío y la casa se había puesto oscura.
El luto duró poco, duró lo que tardé en tararear esa canción absurda en tu idioma ficticio hasta que me quedé dormida.
Ingelé-ingelé razméin da kurumaaaan....
Me contaste que una vez estuviste en Cracovia y bebiste tanto vodka que desde aquella vez no has vuelto a probarlo, que fumaste opio en Turquía, y hablaste de los hombres buenos con los que te acostaste en el camino.
Así contabas tú las cosas, como se te venían. Hablabas de viajes sin parar y una vez sacaste un instrumento muy raro que nunca supiste tocar bien, le dabas a las cuerdas sin sentido y cantabas una canción en un idioma que habías inventado tú. Se me quedó el estribillo clavado.
Y luego, un lunes te despertaste y me dijiste que tenías que marchar. Yo me quedé callada y pequeña, sentada en el sofá y vi cómo salías por la puerta. Me vestí porque de repente hacía mucho frío y la casa se había puesto oscura.
El luto duró poco, duró lo que tardé en tararear esa canción absurda en tu idioma ficticio hasta que me quedé dormida.
Ingelé-ingelé razméin da kurumaaaan....
1 garraxi:
Un duelo de una canción!! Me gusta la medida, me la voy apuntando! juajua
Mux
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